La autoevaluación institucional tiene que ver mucho con la innovación y la formación en los centros educativos porque es un proceso de mejora que se inicia en el centro , lo llevan a cabo los agentes educativos de la propia organización, permite diagnosticar las distintas dimensiones de la institución y permite desarrollar iniciativas desde las que dar respuesta a los problemas, necesidades o demandas que se consideren como prioritarias.Este concepto coindice formalmente con el que entiende Gairín (1993: 333) como "la evaluación interna que realizan los centros por iniciativa propia y con la finalidad de optimizar sufuncionamiento y resultados".
En cualquier caso, la autoevaluación institucional no está exenta de problemas, en la imagen de esta entrada hacemos referencia a uno de ellos. Atendiendo al planteamiento prescrito, a lo que se comenta en clase y desde la información a la que tenéis acceso comentar las siguientes cuestiones:
¿Te parece importante la autoevaluación institucional?
¿Estás de acuerdo con la conceptualización que se plantea en esta entrada?
¿Qué peligros conlleva la autoevaluación institucional y cómo pueden minimizarse?
Las personas que sigan teniendo problemas para subir comentarios que me los envíen por correo o que pasen por la tutoría.
Un saludo: Emilio
18 comentarios:
Desde luego, la autoevaluación por parte de los centros educativos es necesaria y bien llevada a cabo, puede ser una herramienta que sirva para incidir en los puntos débiles de la organización (con el fin de mejorarlos) y mantener los puntos fuertes.
Esto sería lo ideal...para autoevaluarse, es necesario ser honesto y muy objetivo. Creo que es en este aspecto en dónde pueden cojear las autoevaluaciones.
¿A todo gato le gusta "venderse" como león,no?
La autoevaluación me parece uno de los procesos más importantes a la hora de introducir mejoras e innovar, ya que permite conocer y hacer conscientes a los propios agentes integrantes de la organización de los puntos fuertes y débiles de la misma.
Respecto a la conceptualización planteada por Gairín (1993: 333), estoy bastante de acuerdo, ya que la autoevaluación institucional, en efecto, es la evaluación que hace la organización desde dentro, es decir, interna. Asimismo, dicha evaluación es voluntaria en tanto en cuanto se realiza NO para rendir cuentas, sino con el fin de mejorar y optimizar los recursos, funcionamiento, resultados, etc. de la institución.
En cuanto a los problemas que puede acarrear la autoevaluación, además del planteado en la imagen de esta entrada sobre la falta de objetividad en el proceso de autoevaluación podemos observar también otros como el carácter individualista de la función docente, la escasa motivación profesional o, incluso, la ocultación de problemas generales que afectan a la generalidad del centro. Para subsanar estas dificultades las claves son: la objetividad, la integración, promover la motivación y la participación, así como la confianza y transparencia de cara a los posibles conflictos y problemas que se puedan dar, a cualquier nivel, dentro de la institución.
COMENTARIO DE MARIA ELENA LÓPEZ DEL CAMPO
La autoevaluación institucional y la mejora educativa que con ella se pretende deberían estar orientadas: la autoevaluación a la mejora efectiva de la práctica educativa (legitimar las propuestas de cambio, adaptarlas a las situaciones, ajustarlas a los contextos), a partir de la reflexión y de la crítica, y la mejora a decidir qué, cómo, cuándo, por qué.
Puede considerarse un proceso para identificar problemas, causas, comprender situaciones, tomar decisiones, pero considero que el peligro mayor que la acecha es que todo se quede en una respuesta adaptativa del sistema educativo (apariencia de evaluación y de control), que todo se quede en informes de los resultados obtenidos para tranquilidad de los diferentes agentes implicados, y que la participación subjetiva y política que en definitiva “manda” prevalezca sobre los resultados.
¿No es tan fiero el león como lo pintan, en este caso como se refleja, y es en realidad un “posiblemente manso” gatito?
¿Una cosa es la realidad, y otra la que se proyecta, la que se ve, o es una metáfora?
¿Puede llegar a verse un gato común como el rey de la selva?
Después de documentarme y llevar a cabo la lectura de varios artículos en la red, me decanto por afirmar la importancia de realizar una autoevaluación institucional. Desde el panorama social actual, y los continuos cambios que sufrimos en todas las facetas de nuestras vidas, no solo las educativas, es necesario detenerse y evaluar, analizar… e intentar dar respuesta a los retos planteados, desde el nivel político y administrativo, usando la autoevaluación institucional como vía para la mejora de los centros, sin olvidar los posibles peligros que puede conllevar la presión social sobre el tema.
La sociedad está cambiando y el mundo actual se caracteriza por la aceleración de esos cambios, por una intensa compresión del tiempo y el espacio, por la diversidad cultural, la complejidad tecnológica, la inseguridad nacional y la incertidumbre científica. El ritmo del cambio es tan elevado que una institución estática y orientada hacia la certidumbre no puede sobrevivir en un contexto de modificaciones rápidas y no planificadas, de ahí que tengan que optar por su propia renovación de forma continuada.
Los centros dejan de ser homogéneos y se enfrentan a nuevas situaciones, convirtiéndose en espacios que deben afrontar la realidad que les toca vivir, los problemas y dificultades que se le presentan. Pero igualmente deben convertirse en escenarios en los que se busquen respuestas a tales problemas, en los que se concreten y desarrollen acciones que posibiliten su mejora.
La autoevaluación institucional debe integrarse en la propia cultura de los centros. Y para finalizar lo más difícil, interiorizar que En la práctica la Autoevaluación debe constituirse más en una filosofía, que en una estrategia. Además, no hablamos de una actuación puntual o esporádica, sino de un proceso constante con finalidad formativa y formadora, que no sólo debe identificar dificultades y problemas, sino también comprender sus causas y tomar decisiones.
Considero la autoevaluación institucional como una herramienta necesaria en todo centro educativo para poder ser conscientes de los puntos fuertes y débiles de cada institución, para ser conscientes de las carencias existentes como paso previo para hacerles frente e introducir mejoras en el contexto educativo.
Pero la autoevaluación debe basarse en un proceso ante todo objetivo, de nada serviría la subjetividad en la misma puesto que "pintando" los puntos de los que flojea el centro difícilmente podríamos ser conscientes de ellos y afrontarlos e introducir mejoras. Éste quizás sea el peligro que puede suponer una evaluación interna de la institución, un posible sesgo debido a sus participantes y su subjetividad.
Aún así creo totalmente necesario para la innovación, para seguir mejorando la situación del centro, un punto de partida, una serie de aspectos a mejorar, de carencias a solventar, de problemas que solucionar que deben ser expuestos en procesos como la autoevaluación institucional.
Considero que la autoevaluación institucional es un proceso que en los centros educativos puede resultar de gran importancia y utilidad. Dicho proceso, en la medida que se utilice como una herramienta de análisis y reflexión dará lugar a la mejora y el compromiso en la acción educativa.
En relación a lo que plantea la entrada del blog, me manifiesto de acuerdo en gran medida, ya que no puede haber nadie mejor para detectar la necesidades, aspectos negativos o positivos…etc. de la institución educativa que los propios miembros de ésta puesto que viven su día a día. Sin embargo, también admito que la autoevaluación llega en ocasiones a acarrear diversos riesgos como el aprovechamiento de una útil herramienta llegando a conclusiones equívocas en beneficio propio. Por tanto, ante esta situación de ambigüedad tras las deducciones de una autoevalaución, lo conveniente sería llevar a cabo una evaluación externa a posteriori, para contrastar ambos resultados y llegar así a conclusiones lo más objetivas posibles.
La autoevaluación es fundamental para identificar oportunidades y amenazas; para ver el león, es decir, las fortalezas pero también el gato, esto es; las debilidades. El fin que justifica para Gairín la autoevaluación es optimizar el funcionamiento y los resultados, a lo que yo añadiría que es la autoevaluación el primer paso para acreditar o dar fe de la calidad de aquello que se está haciendo (sin descuidar el proceso de trabajo, no menso importante que los resultados en sí).
Algo tan crítico como una evaluación y donde saldrán las dos caras de la moneda a relucir; lo mejor y lo peor que se esté haciendo, es lógico que deba de ser imparcial, ordenado y sobretodo muy objetivo, así el problema de una evaluación interna es precisamente dejarse llevar por la subjetividad y no dejar que el león muestre su lado más tierno, su faz más débil; ese gato que lleva dentro.
Siento discrepar de mis compañeros, pero después de lo expuesto en clase y los comentarios en la red , opino que la evaluación institucional no vale para nada productivo, cumple un papel de cara a la opinión pública , titulares de prensa y poco más.
Y creo que es la palabra institucional la que lo estropea, ya que las evaluaciones tanto por agentes externos como por nosotros mismos, son de vital importancia , por los motivos que todos habéis apuntado. Pero cuando las pruebas ya están orientadas a conseguir unos resultados concretos ya establecidos, o cuando se hacen sin los tiempos , espacios, ni recursos necesarios sus resultados serán tan pobres, inciertos y sesgados solo sirve para lo mencionado anteriormente .
Si algún día la evaluación institucional sirve para lo que realmente pretende servir (mejora , cambio , innovación…) no lo sé, cuando se haga se verá.
ESTE COMENTARIO ES DE IVÁN VALLEJO GONZÁLEZ
Evidentemente que evaluarse es necesario. Pero lo que pienso es que debemos autoevaluarnos todos los días, nada más terminar la jornada laboral deberíamos pararnos a pensar en los errores y en los aciertos del día. ¿Cómo cambiar esos errores?, ¿cómo mejorar eso que está saliendo bien?...
Creo en la autoevaluación día a día, creo que podría ser buena idea que un compañero o compañera del colegio entrara en tu clase y observara tus aciertos y tus errores y en total confianza te aconsejara. El problema es que hay gente que lo hace todo bien y que no necesita ni quiere este tipo de ayuda pues todo lo que hace esperfecto y no se puede mejorar. A esta gente el león se les queda pequeño.
Evidentemente que evaluarse es necesario. Pero lo que pienso es que debemos autoevaluarnos todos los días, nada más terminar la jornada laboral deberíamos pararnos a pensar en los errores y en los aciertos del día. ¿Cómo cambiar esos errores?, ¿cómo mejorar eso que está saliendo bien?...
Creo en la autoevaluación día a día, creo que podría ser buena idea que un compañero o compañera del colegio entrara en tu clase y observara tus aciertos y tus errores y en total confianza te aconsejara. El problema es que hay gente que lo hace todo bien y que no necesita ni quiere este tipo de ayuda pues todo lo que hace esperfecto y no se puede mejorar. A esta gente el león se les queda pequeño.
Todos, a lo largo de nuestra vida como estudiantes y, en algunos casos como personal trabajador, nos hemos visto obligados a ser evaluados o evaluar. Pues bien, no es tarea fácil, ni una ni otra. En ambos procesos, considero que la autoevaluación debería estar presente.
Se puede considerar la autoevaluación como aquel proceso que llevamos a cabo las personas en el que reflexionamos sobre nuestras propias prácticas, recopilamos información proveniente de diferentes partes, la analizamos y llegamos a una serie de síntesis y evaluación para nosotros, una evaluación que se caracteriza por ser interna, por ser realizada por nosotros mismos, o en el caso de ser grupal, por las personas implicadas en la misma.Se convierte, por tanto, en un proceso vital y necesario para desarrollarnos en todos los ámbitos de nuestras vidas.
Para terminar destacar que como todo proceso, conlleva unas ventajas y unas desventajas (por llamarlo de alguna manera). Entre las ventajas, podían quedar resumidas en la reflexión sobre nuestras prácticas diarias. Y como punto débil, podía destacar la falta de objetividad, aunque aún así, depende de la persona que la realice, es decir, basta con ser críticos con uno mismo...cosa no fácil para las personas.
Considero la autoevaluación institucional como un proceso de innovación, formación y mejora interna, la autoevaluación por parte de los centros educativos es necesaria y bien hecha, puede servir para descubrir los puntos fuertes y débiles de la organización con el fin de mejorar lo que sea necesario, siendo probablemente el mejor camino o al menos el primer paso para promover cambios positivos en las personas y en las instituciones. Hablar de los problemas de la autoevaluación institucional es hacer mención al planteado en la imagen de esta entrada y es que la subjetividad es uno de los mayores riesgos que trae consigo este tipo de evaluación interna, pues con ello se suele ocultar los verdaderos problemas que tiene la institución, resaltando aquellos puntos fuertes de la misma. Creo que esta autoevaluación tendría que hacerse de manera participativa en la que todos los miembros de la institución tuvieran cabida, de forma transparente y ateniéndose estrictamente a la realidad para que los resultados fueran lo mas objetivos posibles pues no se debe olvidar que la autoevaluación es un instrumento de mejora.
Creo que la autoevaluación por parte de los centros educativos es algo necesario y útil siempre que se lleve a cabo de una manera correcta, de forma que se mejoren los aspectos débiles de la organización.
El problema de la autoevaluación institucional es que tiene que ser un proceso totalmente objetivo y parece ser que todo el mundo opina que su trabajo está bien hecho del modo en que se está haciendo y que si hay algo que cambiar, seguro que es algo que atañe a otras personas.
Si no estamos dispuestos a admitir nuestros errores y a cambiar para poder mejorar nuestro trabajo, y por lo tanto, los resultados de éste, entonces la autoevaluación no tiene ningún sentido.
La autoevaluación institucional, es muy importante y necesaria. No obstante se deben tener en cuenta tanto aspectos positivos como negativos.
Por un lado al realizar la autoevaluación, se tiene un mejor conocimiento de uno mismo, de las propias capacidades, el esfuerzo... El hecho de poder dar con los errores propios, lleva a la organización a un mejora aprendizaje y un mayor enriquecimiento personal lo que se traduce en una mayor interés por mejorar y subsanar los fallos encontrados.
Por otra parte, al realizar la autoevaluación institucional es muy probable que se de una falta de objetividad tremenda (la imagen del post refleja muy bien esta cuestión, y es que con la autoevaluación se puede "exagerar" la realidad), lo que lleva a minimizar la credibilidad social de este tipo de evaluación.
En definitiva, la autoevaluación institucional debe realizarse teniendo en cuenta tanto las cuestiones positivas como aquellos aspectos que pueden corromper la esencia de la evaluación y convertirla en un engaño.
Opino que es fundamental que las instituciones se evalúen para determinar y valorar el nivel en que logran los objetivos que se proponen, orientar la toma de decisiones, para mejorar las intervenciones, adaptar mejor los métodos y la metodología de los que hacen uso, etc.
Pero no nos hemos de olvidar que toda institución esta formada por personas y, generalmente, concebimos las evaluaciones (y las autoevaluaciones) como algo negativo que nos puede poner en aprietos, lo cual puede provocar tensiones y cierta reactividad. Por ello, es importante cambiar esa concepción de la evaluación dado que su fin último es mejorar la situación actual, y no perjudicar a ningún trabajador...
Realizar evaluaciones internas tiene muchas ventajas: se tiene en cuenta la evolución de lo que se evalúa y se conocen ciertas peculiaridades, rasgos, las jerarquias ocultas, la micropolítica... que son determinantes en la evaluación; ayuda a identificar con más certeza las necesidades reales latentes y permite a la institución situarse en un momento propio de su evolución.
Además, al tratarse de una evaluación a si misma, le da la oportunidad de reflexión, interiorización, autoconocimiento, a los que se llega necesariamente a partir de la colaboración, responsabilidad y compromiso de sus miembros.
El mayor problema que puede traer consigo es la falta de objetividad en el proceso de evaluación. Sin embargo, a pesar de carecer de nimiedad, considero que esto puede ser bastante solventado si la institución tiene en cuenta las evaluaciones externas que les realizan, desarrollan sus evaluaciones de forma estandarizada haciendo uso de modelos como el EFQM, por ejemplo, recurriendo a los profesionales pertinentes en caso de que fuera preciso, y comprometiéndose firmemente en tal empresa.
ESTE COMENTARIO ES DE ESTHER FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, QUE TUVO PROBLEMAS PARA SUBIRLO:
Bajo mi punto de vista creo firmemente en que una autoevaluación es imprescindible para poder hacer un análisis de todos aquellos factores positivos y negativos y partiendo de esa premisa , poder llevar a buen puerto los objetivos marcados. De tal forma que nos quedemos con lo mejor de nuestras expectativas y resultados y deshechemos todos aquellos que no nos interesan o no son válidos.
Por ello una buena autoevaluación nos ahorra “muchos disgustos” y lograremos los objetivos.
JIMENA RODIL PACIOS
"AUTOEVALUACIÓN INSTITUCIONAL"
La autoevaluación en las instituciones educativas tiene como punto fuerte el hecho de que minimiza la agresividad de reacción de los sujetos evaluados si la evaluación la lleva a cabo un organismo ajeno al propio centro. Exige por parte del personal del centro un gran compromiso y una gran coordinación y colaboración basada en la comunicación y el diálogo. Es importante una gestión de liderazgo eficaz que sirva para coordinar todas las aportaciones de las personas sin que nadie quede sin ser oído. También exige estrategias de puesta en común de puntos fuertes-débiles observados, así como la elección de objetivos a alcanzar más importantes y estrategias para hacerlos. Las parrillas de GANT o de MILLESTONE, son una buena manera para llevar a cabo este tipo de evaluación.
los riesgos de este tipo de evaluación son las rencillas personales que la puedan estar sesgando desde un principio, o aquéllas que puedan surgir después evitando que los cambios propuestos o iniciativas de mejora no se lleven a cabo.
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