
El largometaje-documental "Miraflores", del realizador Samu Fuentes, referido a este centro de menores de "régimen especial" existente en Asturias, muestra de forma sugerente las condiciones en las que los educadores desarrollan su trabajo y algunos de los problemas a los que se enfrentan: sus relaciones con los chavales, con sus familias, con la administración, con el contexto, con los centros escolares y entre ellos mismos como equipo educador.
El largometraje se va a proyectar el martes 19 de mayo en la segunda parte de la mañana como una actividad más dentro de las Jornadas de Pedagogía.
Atendiendo a estos planteamientos y al debate que se lleve a cabo en la sesión de las Jornadas haz algunas valoraciones sobre todas o algunas de las siguientes cuestiones:
- ¿Cuáles son las características de este centro?
- ¿Cuál es la problemática de los chavales que pasan por él?
- ¿Qué papel desempeña el equipo de educadores?
- ¿Hay alternativas a la institucionalización de estos menores?
Un saludo de Jose Luis y Emilio
16 comentarios:
Como pudimos ver en el interesante documental del Centro Miraflores, este acoge a menores que puedan tener necesidades distintas en función de sus duras biografías. No obstante, esto no quiere decir que el Centro sea para “predelincuentes”, aunque sí muchos de los chicos que llegan a este lugar suelen tener antecedentes de maltrato y/o delincuencia, así como conductas agresivas y disruptivas.
Entre las funciones básicas del equipo de educadores de este Centro están: el control, la administración, la orientación y guía de los chavales, así como la potenciación de su autonomía, autocontrol y de una actitud positiva hacia el trabajo. Por otro lado, también se puede comprobar la importante labor que el equipo de educadores realiza al concienciar tanto a los padres como a los chicos de la situación en la que están para fomentar su vínculo afectivo.
Cabe mencionar que los educadores, así como la comunidad educativa en general, suponen un referente para los chavales. De esta manera, en el debate que tuvo lugar tras el visionado de la película, se planteó la siguiente cuestión: Cuando la plantilla de educadores del Centro se modifica y algunos de ellos se van, ¿qué pasa cuando un chico que había estado internado hacía años vuelve para volver a verlos?
El Centro de Miraflores es una comunidad de régimen especial, la única en Asturias y la única en España de carácter público. Se encuentra situado en un lugar privilegiado y muy adecuado para algunos de los perfiles que muestran los chavales allí internados, ya que se trata de un antiguo edificio amplio y con gran cantidad de terreno a su alrededor en el que los chicos pueden disfrutar de actividades de ocio al aire libre. Por el carácter de esta institución, en este Centro se dan conflictos tanto educativos, como entre los propios educadores y con el resto de la sociedad.
Desgraciadamente, la plantilla docente no es permanente, lo cual puede crear un clima inestable en cuanto a las relaciones que establezcan los chicos. Por otro lado, el Centro no cuenta con el apoyo social y político adecuado y depende de la Consejería de Educación para la puesta en práctica de Programas en beneficio de los chavales.
El Centro carece de un equipo de psicólogos. Como bien dijo una de las educadoras “La única salud mental que tiene es la comunitaria”. Tampoco cuenta con los recursos formativos de transición pertinentes. Y, en esta misma línea, los chicos internados en este Centro no pueden hacer cursos de formación por el mismo hecho de estar en este Centro.
No obstante y a pesar de todo el empeño que pone el equipo de educadores de este Centro, ellos mismos reconocen que no es adecuado ni bueno para los niños que se críen y formen en una institución como ésta, ya que lo importante en realidad es tener una familia que les proporcione, por un lado, el cariño que necesitan y, por otro, que les sirva de referente para su trayectoria personal.
El centro de menores de “régimen especial” Miraflores ha sido todo un descubrimiento en mi caso, que me ha dado la oportunidad de ver que aún hay mucho por hacer y es posible, que existen personas con las ideas muy claras y que van a por todas, gente sensible, comprometida y que sobretodo ama a las personas y ante todo la VIDA. Este centro tiene unas características propias muy ricas, cuenta con un entorno inmejorable, rodeado de naturaleza y aire limpio. Cuentan con espacios muy grandes que dan la oportunidad de expandirse y liberarse, te lleva a pensamientos y actitudes positivas, por lo que beneficia mucho a todos los que lo forman, tanto los chicos y chicas, como los monitores y monitoras, que pasan tanto tiempo como los residentes.
Tal vez sea esta peculiaridad que comento sobre el entorno, el que lo hace tan especial, ayuda a que las relaciones que se establecen sean más cercanas y personales, se respira un aire de familia, no de educadores que vigilan a internos, nada de eso, todo lo contrario.
Los chicos y chicas que forma el centro comparten una problemática, y es que les ha sido imposible continuar en el entorno ya sea familiar, laboral, social…en el que vivían. Proceden de un entorno familiar complicado, lo que favorece su desorientación y desbordamiento fuera del centro. Están allí, para adquirir habilidades y así tener la oportunidad de emprender una vida autónoma, que esta encaminada hacia donde ellos decidan, huyendo de esa que le ha sido impuesta, de esa que no han decidido ellos sino el entorno, la familia, las personas que le rodean. Gracias al equipo de profesionales y ante todo personas que forma el centro Miraflores estos chicos tendrán otra oportunidad, les dan una alternativa para mejorar y cambiar esos aspectos de su vida que no le dejan continuar, desgraciadamente no todos lo consiguen, pero estoy totalmente convencida de que aquellos que se quedan a mitad de camino no han sido abandonados por estos monitores, que ellos no se dan por vencidos, simplemente es un camino costoso en tiempo y en esfuerzo y este recae en su mayor parte en los chicos y chicas que residen en el centro, no podemos olvidar que son ellos y ellas los que han vivido esos momentos desagradables, dolorosos y quien sabe que más…ellos y ellas son los verdaderos luchadores y luchadoras.
COMENTARIO DE: María Elena López del Campo
El Palacio de Miraflores está destinado a centro de menores dentro de los clasificados como Unidades de Régimen Especial. Cuenta con unidades de restricción, habitaciones donde el menor puede ser aislado pero que sólo se utilizan en situaciones excepcionales.
El edificio, está ordenado en torno a un patio central y rodeado por una gran extensión de zona verde. Por sus características, tanto estructurales como ambientales, es un lugar idóneo para este fin. Como dijo una educadora, quizás la capacidad de adaptación de los adolescentes a este lugar provenga de la amplitud de sus espacios.
Acoge a adolescentes entre 12 y 17 años, es decir, hasta su mayoría de edad, momento delicado en el que deben abandonar el centro y no siempre tienen medios, ni modo de vida en el exterior. Se intenta que estén en el centro aproximadamente durante un año. El proceso de emancipación dura unos dos meses, procurando ayudarles a conseguir una vivienda en alquiler y un trabajo remunerado.
Los adolescentes que son ingresados en este centro, o trasladados a él, por conductas violentas o desestructuradas, tienen necesidades distintas, pasaron por situaciones complicadas y también hay que tratar de compensar las carencias afectivas que acusan y que incluso algunos de ellos reconocen.
Los educadores, tras una primera acogida, que tiene una duración de 45 días, se reúnen para elaborar un proyecto educativo individual y van a intentar en todo momento implicar lo más posible al menor en su cumplimiento, fomentar que tenga buen concepto de su familia, concienciarle de que no es culpable de su situación, trabajar diversos temas (autoestima, droga, sexo, etc.), aprovechando los momentos más oportunos para ello.
Los educadores realizan labores de atención directa, y su acción tiene como fin modificar determinadas situaciones, personales y sociales, pretenden concienciar a los menores de su propia identidad y proporcionarles la posibilidad de mejorar su calidad de vida. Es un trabajo preventivo y reeducador.
Demandan más medios y más personal y se quejan de que hay poco asesoramiento en los equipos, de que se les tiene poco en cuenta cuando, son los que realmente, conocen de primera mano las necesidades que hay en el centro.
Las posibles alternativas a la institucionalización podrían ser el acogimiento familiar o la adopción una vez realizados los trámites, pero esta opción es rechazada tanto por los menores como por sus padres.
El trabajo en estos centros es un trabajo difícil donde los educadores son víctimas del agotamiento profesional (burnout), pero ese esfuerzo hace que el paso por Miraflores pueda ser el inicio de mejora para esos adolescentes.
María Elena López del Campo
El Palacio de Miraflores tanto por sus características estructurales como ambientales me parece un buen lugar como centro de menores.
Los adolescentes que acoge se caracterizan por sus conductas violentas o desestructuradas. Son menores problemáticos que a través de estrategias educativas adecuadas, algunas de las cuales explicaron los educadores en el documental, no sólo les proporcionan cuidados, les orientan en el día a día, y les ayudan a canalizar la relación con su familia, sino que también intentan suplir la carencia afectiva que manifiestan.
Da la sensación de que todos, trabajadores y menores, forman “una gran familia” en una casa muy grande, pero pienso que lo ideal sería que pudiesen disfrutar del cariño y la compañía de los suyos. No es lo mismo, ellos lo saben y su preocupación es si sus padres les llaman , si van a ir a verles, si les van a buscar para pasar las vacaciones, en resumen, añoran su presencia y su cariño aunque la calidad de vida en cuanto a las necesidades materiales esté totalmente cubierta como pudimos apreciar.
El centro de menores, Miraflores es un experiencia nueva dentro del panorama actual de los centros de menores en Asturias. Por un lado su contexto e instalaciones ya resultan la primera diferencia notable con el resto de los centros, el hecho de que este ubicado en plena naturaleza es un elemento facilitador para los procesos de cambio de estos chavales.
Otra diferencia notable de este centro es el perfil de los chavales que lo integran , ya que como ellos mismos dicen en muchas ocasiones Miraflores es la última oportunidad de integrarse en una sociedad que en la mayoría de los casos les ha dejado de lado.
La tercera diferencia que marca el carácter de este centro es, el equipo de educadores, personas implicadas en ayudar a personas, no personal contratado que va a cumplir su horario de trabajo para percibir un sueldo a fin de mes. Su manera de trabajar en equipo en una mesa circular tiene dos consecuencias fácilmente visibles ; una hace referencia a la toma de decisiones que se hace de una forma conjunta esto hace que todo el equipo se involucre en todas las decisiones de manera que los posibles conflictos o problemas que se creen no son de un chaval con sus compañeros o de una educadora con un chaval, es el centro el que tiene el problema y como tal se resuelve. Y la otra en la forma de acercarse y relacionarse con estos menores , en mi opinión lo que les diferencia a otros centros es una preocupación real por el bienestar de estos menores, esta preocupación también es percibida por dichos menores. La mejor prueba de esto son los resultados obtenidos con los menores y los lazos personales que es establecen entre todos los miembros del centro.
Según la Consejería de Bienestar Social, el centro de Miraflores está destinado a menores de más de 12 años y menos de 18. Tiene la tipificación de "régimen especial".
Los chicos y chicas que son derivados a esta institución tienen comportamientos de riesgo para ellos mismos o para los demás, que, por lo tanto, no pueden ser atendidos en los centros de menores convencionales. Hay que destacar que Miraflores es un centro pionero en Asturias y en España.
La gran mayoría de estos chicos provienen de familias totalmente desestructuradas, en las que el abuso de drogas y/o alcohol, los actos delictivos y la violencia son el "pan de cada día".
Miraflores está sito en Noreña, ubicado en un entorno rural que con sus amplias instalaciones, facilitan la adaptación de los chavales.
El papel que tienen que desempeñar los Educadores es duro, muy duro; principalmente porque trabajan con personas, chicos y chicas con biografías difíciles, tristes y sobre todo, injustas. Esto hace que la mayoría de profesionales, aquellos que realmente tienen vocación, se involucren al 100% con ellos, regalando muchas horas de su tiempo y renunciando a parte de sus propias vidas. Desafortunadamente es un trabajo muy desagradecido, pero enriquecedor...
El educador/a tiene que ser mediador entre el menor y la familia; entre el menor y las instituciones judiciales; entre el menor y las instituciones escolares; entre el menor y la Consejería...Siempre bailando entre dos aguas,buscando en todo momento el mayor beneficio para los chicos/as.
Su trabajo está orientado a la modificación de conductas problemáticas y enfocado a la inserción del chico/a a la sociedad. Inserción que en la mayoría de los casos es una utopía, eso sí, también, una palabra muy bonita.
También se esfuerzan en potenciar su autonomía de forma madura y responsable, fomentar las habilidades sociales que faciliten su adaptación social, orientar escolarlos escolar y laboralmente, etc.
Por desgracia, en el Principado de Asturias, las únicas alternativas que hay a la institucionalización son lo adopción o el acogimiento familiar. Digo por desgracia porque pocas familias quieren acoger o adoptar a chicos/as que provienen de este tipo de centros.
Considero que son necesarios pisos tutelados de transición, recursos intermedios. En ellos los chicos no se enfrentan al "vacío" cuando terminan su proceso, gozando de mayor indepencia y autonomía (con educadores que les orienten) y estando socialmente menos estigmatizados que en centros de este tipo.
Tal vez así, yo podría creer en la adaptación.
Los menores que llegan al centro, en principio no han de requerir ningún tratamiento especializado y pueden beneficiarse de una convivencia supervisada por los educadores, vivir una experiencia de vida en grupo y acceder a los recursos de la comunidad en la que esté el centro ubicado.
La edad de los menores que se alojan en la unidad de Miraflores oscila entre los catorce y los dieciocho años. En este centro además de proporcionar un contexto de protección, se tratan dificultades comportamentales y /o sociales.
El equipo de educadores trabaja con los menores de forma individualizada, resuelven sus dudas y les indican límites y normas, a la par que gestionan distintos trámites educativos. Se les ayuda a que la integración sea más fácil, son muchos de ellos, los referentes a los que un menor puede acudir ante un problema.
Las alternativas a la institucionalización de estos chicos son la adopción y el acogimiento, si bien los que están en Miraflores se encuentran en una edad crítica para ello.
Me llamó la atención el optimismo del equipo, ya que en ocasiones un educador en un centro está expuesto a agresiones físicas y por supuesto el desgaste emocional es tremendo. Sin embargo es más enrevesado de lo que lo muestran y requiere una gran vocación.
Grande documental el que nos han mostrado. Grande por muchas cosas. Entre ellas, y el que más ha suscitado mi interés y mis ganas y lucha por seguir haciendo lo que de verdad me gusta, es sin duda la gran labor que desempeñan esos profesionales. Unos profesionales que reflejan en su cara que su verdadera vocación es lo que realmente están haciendo. Que su vida, la dedican a trabajar con personas, unas personas que precisan en un momento de su vida una ayuda. Profesionales que, no pongo en duda, luchan para que esta sociedad avance.
Destacar que el centro posee unas instalaciones, que no dejaron de sorprenderme. Unas instalaciones que no pongo en duda que favorecen la convivencia, la vida, haciendo por ello, que la estancia en el Centro se convierta en lo más amena posible y en lo más parecido posible a una “familia”. De este modo, tanto menores como educadores, consiguen disfrutar y aprender de la práctica del día a día.
Es de todos sabidos las diferentes problemáticas por las que un menor puede llegar a la institucionalización, -entre ellas se podrían citar familias desestructuradas, conductas violentes, problemas de adicciones, entre otros-. Unas problemáticas que deben ser trabajadas teniendo en cuenta siempre su situación personal.
Ante estas situaciones, y como alternativas, se podría hablar de la adopción o acogimiento. Unas medidas, que creo que en estos casos resultaría muy complicado llevar a cabo. Muy pocas veces, las familias adoptivas o acogedoras quieren unir a su familia un menor con esta edad y menos si han estado institucionalizados en un centro de menores... “perderían el prestigio que le da la sociedad por llevar a cabo este procedimiento”, ¡¡eso creerán ellos!!... Yo, sinceramente, lo pongo muy en duda.
Esta película-documental, que pudimos ver en las jornadas de Pedagogía, nos muestra la realidad del Centro de Acogida de Menores de Miraflores situado en un palacete de Noreña en plena naturaleza con unas instalaciones fuera de lo convencional, señalar por ejemplo que no cuenta con personal de vigilancia como es el caso de otros centros de menores.
Por otro lado decir que este centro de alojamiento que depende de la Consejería de Vivienda y Bienestar Social del Principado acoge a menores con diversos problemas (de comportamiento, de adicciones, legales, etc.) de entre 12 y 17 años en régimen especial.
En el documental se profundizan en diferentes experiencias, mostrándonos el día a día del centro según la visión de los educadores, pudiendo ver así de primera mano la realidad de este tipo de centros. Gracias a esto pudimos comprobar como los educadores tratan de proteger a los menores y adolescentes, preparándolos para su integración en una sociedad que hoy en día no destaca por su comprensión y que estigmatiza a este tipo de jóvenes, calificándolos en la mayoría de los casos como “jóvenes problemáticos” sin tener en cuenta en ningún momento su situación personal. En las diferentes experiencias pudimos ver como los educadores se involucran fuertemente en cada caso buscando en todo momento el beneficio de estos jóvenes, llegando incluso en muchos momentos a parecer una “gran familia” compuesta por los jóvenes y educadores.
Como alternativa a la institucionalización, señalar que en el Principado de Asturias las únicas propuestas que nos encontramos son la adopción o el acogimiento familiar. Medidas que resultan difíciles de llevar en determinados casos.
Tras el visionado de este documental considero necesario matizar que este centro tiene una labor incansable y admirable en pro de lograr que estos jóvenes tengan un presente y, sobre todo, un futuro.
El largometraje, que profundiza en las experiencias y el día a día del Centro de Acogida de Menores instalado en el palacio de Miraflores me ha parecido de lo más interesante. Interesante porque me ha permitido ver otra realidad, me ha permitido ver como aun existen personas que creen en lo que hacen y como luchan por conseguir algo que consideran es lo mejor para los chicos y chicas que se encuentran en el centro, ver como los educadores tratan a un tiempo de proteger a los adolescentes y prepararles para integrarse en una sociedad que no destaca por su comprensión.
Acoge a adolescentes entre 12 y 17 años, es decir, hasta su mayoría de edad, los adolescentes que son ingresados en este centro, o trasladados a él, por conductas violentas o desestructuradas, tienen necesidades distintas, pasaron por situaciones complicadas que deben ser tenidas siempre en cuenta.
El centro posee unas instalaciones de lo mas interesantes pues considero que el entorno natural en el que se asientan, los espacios grandes, los jardines son de gran ayuda en la labor con los distintos chicos, pues como se comento en el curso tener a alguno de ellos en pisos no seria nada beneficioso para ellos pues se podrían llegar a sentir encerrados.
Creo que en el video se ve claramente como algunos de los profesionales se desviven por su trabajo pues desprenden vocación por todas partes, solamente hay que ver como se involucran, como sufres, como discuten,…
A mi modo de ver en “miraflores” plantea un nuevo modelo residencial proporcionando a los chicos/as un ambiente normalizado que les permite formar parte activa de su propia comunidad, evitando así el problema de la marginación del menor. Pese a lo maravilloso del modelo que se adopta en el centro considero que el menor siempre estaría mejor con una familia que le diera el cariño que necesita.
Para finalizar me gustaría hacer hincapié en un aspecto de vital importancia en lo referente a estos menores en situación de desamparo en primer lugar; la importancia de la intervención precoz, es decir, intervenir cuanto antes con las familias con menores que se puedan considerar de riesgo.
Intervención precoz con niños, madres y padres. Con niños cuanto más pequeños mejor. Activar a los recursos detectores de primaria infancia: escuelas infantiles, guarderías, pediatras,… Si lo cogemos a tiempo evitaremos esos cada vez más crecientes números de internamientos y formaremos mejores niños y niñas.
ESTE COMENTARIO ES DE ESTHER FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, QUE TUVO PROBLEMAS PARA SUBIRLO:
Es un centro situado en un emplazamiento muy bonito, edificio antiguo , donde nos encontramos con una tipología de usuarios de necesidades especiales, que a vista de muchos desde afuera pueden ser carne de cañón de delincuentes, aunque como educadores y pedagogos nunca pensaríamos esto, debido a que debemos dar una segunda y tercera y cuarta oportunidad, y evitar que esas carencias que vemos o necesidades poder solventarlas y encauzar a este tipo de usuarios.
Los educadores son un gran referente para los chicos lo que pasa es que como en muchos centros existentes los educadores van rotando y eso distorsiona un poco la vida cotidiana de dichas personas. Ese es un factor importante, que se debería erradicar, ya que estas personas necesitan una estabilidad.
El Centro Miraflores es un centro de régimen especial, que acoge a jóvenes con problemas (entornos familiares violentos, etc.).
Los jóvenes pueden permanecer en el centro hasta cumplir la mayoría de edad, momento difícil en el que tienen que independizarse y dejar de estar al amparo de los educadores que les ayudan y les guían mientras están en el centro. Sin embargo, para independizarse también cuentan con el apoyo de los educadores, quienes tratan de ayudarles a conseguir un empleo con el que puedan mantenerse.
Lo ideal del centro, entre otras cosas, es el entorno en el que se encuentra inmerso: rodeado de naturaleza que permite que tanto jóvees como educadores disfruten de actividades al aire libre.
Sin embargo, a pesar del entorno en el que se encuentra el centro, y de la atención que los jóvenes reciben en él, todos los educadores coinciden en afirmar que no es conveniente que los niños crezcan en una institución de este tipo ya que por muchos lazos afectivos que se traben, en ningún caso se puede comparar con el contexto familiar en que todo niño debería desarrollarse.
Una de las críticas que recibe el centro es que cuenta con una unidad de restricción con habitaciones en las que los jóvenes pueden ser aislados, pero los educadores del centro aseguran que es una unidad para casos extremos y que hasta el momento no se han visto en la necesidad de utilizarla.
Primero de todo decir que el vídeo documental del Centro de menores Miraflores fue de lo mejorcito de las jornadas. Me pareció muy interesante conocer de primera mano el funcionamiento del centro.
El centro acoge a menores con problemas sociales, que por unas razones cualesquiera, han cometido errores en sus vidas. Todos hemos cometido errores y si nos vamos a la parte más estricta de la ley, todos la hemos incumplido alguna vez. Pero no todos somos culpables.
Lo que hay que mirar y tener en cuenta es la historia vital de estos jóvenes.
Los educadores son los mediadores entre el problema y la sociedad, su principal objetivo es encauzar a esos jóvenes para que cuanto antes puedan ser uno más de la sociedad. Muchos de estos chavales no saben lo que es tener familia que les aprecie, amigos, cariño... y son los educadores los encargados de esta dura tarea.
Por lo visto en el vídeo no se si alguna alternativa a este centro habrá o no, pero creo que esta es una buena opción. Insisto, por lo visto en el vídeo, que puede ser diferente de lo que es en realidad.
Desde mi punto de vista deberían existir más centros como éste, SIEMPRE de carácter público.
El centro Miraflores me recuerda bastante a otros proyectos parecidos -aunque ¡qué pena!, de carácter privado- como son Summerhill o, un poquito más cerca, O Pelouro: entorno privilegiado, muy favorable para realizar el trabajo que se realiza con estos menores, fomento de la autonomía de los chavales, los trabajadores creen en el proyecto y se involucran a fondo en él, se consiguen muchísimas cosas positivas... pero ¿y la administración? es muy desesperanzador que ante frente a lo que se consigue en este centro sólo pueda ofrecer medidas como el acogimiento familar o la adopción... tras ver esto sólo puedo pensar en la necesidad de un cambio profundo en las políticas sociales del Principado de Asturias que favorezcan la apertura de muchos más centros así y la regulación de otros tantos que pese a ser privados reciben unas buenas subvenciones y no consiguen ni la mitad de lo que aquí se consigue con adolescentes en situaciones mucho más esperanzadoras que las que se dan en el Palacio de Miraflores.
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